Genios del Renacimiento-Botticelli

¡Hola a todos!

En ocasión del aniversario de la muerte de Sandro Botticelli hemos querido homenajear al artista con un artículo. Recorreremos su historia y sus obras más destacadas centrándonos en la Toscana. ¿Estáis listos para descubrir los secretos de uno de los mayores pintores florentinos del Renacimiento?

El primer secreto que os contaremos es que Sandro Botticelli no se llamaba así. Su auténtico nombre es Alessandro di Mariano di Vanni Filipepi. Está claro que Sandro es por Alessandro, ¿pero Botticelli? Parece ser que es un apodo que toma de su hermano  Antonio, el hermano orfebre que batía el oro, en italiano battiloro y en italiano antiguo battigelli…y de ahí Botticelli. Parece ser que se ocupó de la educación de Sandro en un principio. La otra teoría es que fuera Giovanni, que era un funcionario de la República. Lo más probable es que en la familia fueran un poco “gorditos” y de ahí Botticelli, por “botte” que significa barril en italiano; vamos que igual era un “barrilete” nuestro amigo.

Primeros años

Sandro nace en Florencia el 1 de marzo de 1445. En aquel periodo la ciudad del Renacimiento tenía ya una población importante (aunque nunca tanto como a primeros del siglo XIV) de unos 40-50.000 habitantes. El “señor” de la ciudad era Cosimo el viejo, de la familia Medici, aunque todavía con un “low profile” porque se supone que existía una República. Los Medici, sobre todo desde 1434, tienen el poder de la ciudad aunque no de manera oficial. En Florencia en teoría  gobernaban los “priores” de las artes, el “gonfaloniere de giusticia” (algo así como el presidente de la República) y el Canciller (secretario y diplomático). Todo el mundo tenía que estar inscrito en un “arte”, es decir, un gremio. Cada uno de los gremios estaba regido por un prior.

Tras el gobierno de Cosimo el viejo, el hijo mayor Piero tomará el poder. Se le conoce como Piero “el gotoso” porque sufría de gota como muchos miembros de su familia. Dado su delicado estado de salud morirá joven y tomará el poder su hijo Lorenzo.

Sandro Botticelli crece en el barrio de Santa Maria Novella, cerca de la iglesia de Ognissanti. La familia tiene un palacio en la calle Borgo Ognissanti,  cercano al palacio de los ricos Vespucio.  El padre de Botticelli, Mariano di Vanni Filipepi, era un curtidor de pieles que tenía su taller en Santo Espíritu. Sandro era el pequeño de cuatro hermanos: Antonio, Giovanni y Simone. La familia no es rica pero tampoco pobre, una pequeña burguesía. Los Vespucio en cambio, sí que eran muy ricos y tienen un rol importante en la carrera de Botticelli. El joven Américo Vespucio es pocos años más joven de Sandro.

Pocas noticias escritas tenemos sobre Botticelli. Lo registran con dos años en el catastro, y luego tenemos otra noticia a la edad de 13 años. Según el padre el niño estaba siempre leyendo y no tenía buena salud. Vasari, que aunque es posterior nos da muchas noticias, lo define como alguien extravagante. El padre lo pone a aprender el oficio de orfebre (ya el hermano tenía buena fama). El chico muestra un gran talento para las artes.

En 1460 la familia se muda a via del Porcellana, lo que nos dice que económicamente estaban mejor situados. Será allí donde tendrán como vecinos a los Vespucio.

Un artista emergente

Botticelli empieza a aprender el arte de la pintura en el taller del artista más importante del momento: Filippo Lippi. Desde 1460 es aprendiz de uno de los artistas florentinos preferidos por Cosimo el viejo. Allí se queda hasta los 20 años más o menos.

En estas dos imágenes podemos ver cómo Filippo Lippi influencia a Botticcelli. Se nos presenta a la Virgen con el niño según el estereotipo de belleza femenina de la época: pelo rubio, frente alta, velos y delicadeza en general. Hay un predominio del uso de la línea que será una constante en el arte Renacentista Florentino, especialmente en Botticelli. Probablemente estas obras eran encargos para la devoción privada en casa. Se aprecia en la imágenes la simplicidad de Botticelli frente al detallismo de Lippi, estamos ante una de sus primeras obras.

Retrato de Botticelli por Filippino Lippi en la capilla Brancacci

Lippi muere joven en 1469 y su hijo Filippino se quedará al amparo de Sandro además de aprender con él en su taller. En 1464 Botticelli abre su propio taller usando unos locales de su familia en via del Porcellana. Según las crónicas, en el taller de Botticelli había muchos aprendices y el ambiente era jocoso, se oían las carcajadas desde la calle. Tiene fama de ser un bromista en su época, a diferencia de algunos historiadores que nos lo proponen como una persona seria y oscura. Giorgio Vasari nos cuenta una broma que le hizo a un aprendiz. El aprendiz había tenido un cargo muy importante y había dejado la obra en el taller de Botticelli. Éste último, por la noche se dedica a pintarles capuchas a los ángeles de la obra. Cuando lo ve el aprendiz delante del mecenas, se queda de piedra. El propio señor que había encargado la obra, alaba las capuchas de los ángeles, obviamente se había puesto de acuerdo con Botticelli para decir esto. Pocos documentos tenemos de sus encargos, Botticelli mantenía una relación estrecha con sus mecenas y quizás los contratos se hacían de manera oral.

También Andrea del Verrocchio influenció mucho a Botticelli, aunque no resulten documentos de que el artista se formara en el taller de Verrocchio. También este artista tiene un importante taller y formará a muchos como por ejemplo a Leonardo da Vinci. De él toma su iconografía, como por ejemplo el corte en el vestido de la virgen debajo del pecho. Aquí ya aparecen las transparencias del velo en la virgen y el gusto por la pintura de calidades que nos deja ver el material de las vestimentas. El niño además, es algo más natural que en su maestro Lippi que los solía representar sin cuello. En este periodo inicial pintará muchas vírgenes con el niño.

Otra influencia de nuestro artista fue la de los hermanos Pollaiuolo. Éstos también tenían un taller importante con muchos encargos. En este caso tenemos una obra que representa la virtud de la Fortaleza. En principio tenían que ser 7 virtudes, 4 cardinales (justicia, fortaleza, templanza y prudencia) y 3 teologales (fe, esperanza y caridad). Si os fijáis en la forma, debían de estar colocadas detrás de unos asientos, los de los jueces del tribunal de Mercatanzia. Este peculiar tribunal se encontraba en lo que ahora es el Museo Gucci, justo al lado de Palacio Viejo. Al parecer las virtudes se encargaron a los Pollaiuolo, pero como estaban tardando demasiado se decidió dar una a Botticelli que era más joven y rápido.  Esto fue posible gracias a Tommaso Soderini, secuaz de los Médici que estaba en el tribunal y ya conocía al artista. Vamos…puro enchufe de la época. La obra se encuentra en la Galería de los Uffizi junto con las demás virtudes de los Pollaiuolo, aunque son todas muy similares la de Botticelli destaca ante las otras. El detallismo en su virtud es una prueba de la inicial formación como orfebre de Botticelli.

Política, poder y mecenas

En los años 70 del siglo XV en Florencia los hermanos Medici: Giuliano y Lorenzo, son los más populares. Lorenzo el Magnífico y su hermano Giuliano el Bello gobiernan indirectamente la ciudad. La poderosa familia hará muchos encargos a Botticelli, como buenos mecenas del arte renacentista. Según muchos expertos, en algunas de las obras de Botticelli aparece representado Giuliano por su fama de guaperas en la época. Lo llamaban “la belleza de la juventud de Florencia”. Por otro lado, debemos recordad que no toda la familia Medici tenía tanto poder en la República. El lado “popolano” era aquel que desciende de Lorenzo el Viejo, hermano de Cosimo el Viejo. Esta parte de la familia, también llamada “ramo cadetto” era en cierto modo influyente, gracias a su apellido, y mecenas de artistas tales como nuestro Botticelli.

El tema de la Adoración de los magos era algo muy frecuente en el último gótico y el renacimiento. Aquí ha cambiado el esquema tradicional, ya no tenemos el portal a la izquierda y el desfile con los reyes magos a la derecha. Botticelli usa la perspectiva lineal, poniendo el portal al centro y los demás personajes a los lados. Gaspare di Zanobi del Lama es quien encarga la obra, lo vemos mirándonos entre las personas que aparecen en el lado derecho de la obra, un señor más bien mayor, cerca del muro en ruinas. Botticelli nos muestra personajes importantes de la época camuflados de personajes de la biblia. El anciano del lado izquierdo que se inclina a tocar los pies de Jesús sería Cosimo el Viejo. En el centro, el rey mago vestido de rojo es Piero el Gottoso, que mira hacia el otro rey mago vestido de blanco identificado como su hermano Giovanni. Justo al lado, tenemos a un personaje en pie vestido de negro bastante sobrio que se ha interpretado como Lorenzo el magnífico. En el extremo derecho tenemos a un joven con una postura un poco chulesca (representación normal en la época) y vestido a la moda, que se piensa que fuera Giuliano el bello. Abrazado a Giuliano tenemos a Agnolo Poliziano, filosofo y poeta, y justo al lado tendríamos a Marsilio Ficino y a Pico della Mirandola,  filósofos importantísimos del neoplatonismo que se estaba desarrollando en Florencia. El pavo real que se ve apoyado en el muro del lado derecho de la obra sería símbolo de la eternidad. Por último, tenemos un selfie del propio Botticelli en el lado derecho en un primer plano.

La musa de Botticelli

¿Quién es la misteriosa mujer que aparece en tantas obras de Botticelli? Al parecer era Simonetta Catteno, también llamada Vespucci porque se casó con un miembro de la familia Vespucio. Ella viene de Génova, los Cattaneo son banqueros importantes del tiempo. Marco, su marido, hizo una especie de prácticas en el banco di San Giorgio con el padre de Simonetta. Así se llegó al matrimonio concertado y de este modo se muda ella a Florencia. Pero como ya hemos comentado en otro post, la chica tenía un romance con Giuliano el Bello. El hecho de que estuviera casada parece que no era un gran problema en la Florencia de aquel tiempo. La chica es considerada la mujer más bella del Renacimiento. Los retratos que os presentamos se encuentran en Frankfurt y son póstumos. Bella pero con mala suerte, Simonetta murió muy joven de tuberculosis con 23 años. Estos retratos fueron encargados por el suegro, todo el mundo quedó consternado tras su muerte. Especialmente triste quedó su amante Giuliano el Bello, que al parecer fue a casa de los Vespucio pidiendo un vestido de su amante y un retrato. Incluso su hermano Lorenzo el Magnífico le dedica unos versos. Está claro que Botticelli también se queda impactado por la belleza de esta  mujer, tanto como para convertirla en su musa y hacerla inmortal con estas obras que se siguen admirando a día de hoy.

Obras icónicas

La Primavera se encontraba en la villa Medici de Castello y al parecer pertenecía a Lorenzo de Pier Francesco de Medici, del lado “popolano” de la familia, que la encargó para decorar el salón de la villa. Otra teoría es que fue el propio Giuliano de Medici quien encarga la obra para celebrar el nacimiento de su hijo, futuro cardenal Giulio de Medici. Según esta teoría, con la prematura muerte de Giuliano en la conjura de los Pazzi, habría sido Lorenzo el “popolano” el que compra la obra. Los naranjos de la parte superior del cuadro son un símbolo de la familia Medici.

Para comentar esta obra necesitaríamos un post completo, vamos a hacerlo usando la teoría de Gombrich. Se trata de una alegoría de la Primavera, nos encontramos en el jardín sagrado de Venus (diosa del amor),  la figura femenina central. Encima de Venus tenemos a un pequeño cupido (dios del deseo amoroso), y en el extremo izquierdo tenemos a Mercurio (dios mensajero) que con el caduceo está echando las nubes de la ignorancia. Venus, Cupido y Mercurio serían los guardianes del jardín. Entre Venus y Mercurio encontramos a las tres gracias. Si os fijáis bien, las tres tienen el mismo rostro, y aquí os contamos otro secreto: al parecer es la musa de Botticelli, Simonetta. Cupido apunta a la central que está mirando hacia Mercurio, posible representación del amante de Simonetta, Giuliano el Bello. En el extremo opuesto de la obra tenemos a Céfiro, de color azulado, que aparece entre los árboles y representa el viento de primavera. Céfiro abraza a Cloris, su ninfa favorita, ambos representa fertilidad y juventud que llevan al nacimiento de la Primavera, representada con Floris (diosa de las flores). Si miráis con atención Cloris se está transformando en Floris, sus manos son casi transparentes y una rama le sale de la boca. ¿Pero porque parece que están todas embarazadas? es verdad que tienen algo de barriguita…se refiere a la fertilidad de la primavera.

En el lado derecho tenemos de nuevo a Céfiro con la ninfa Cloris enganchada a él con una postura imposible. Céfiro sopla para ayudar a la diosa a llegar con su concha a la isla de Chipre, y levanta así unas rosas en el aire. En la orilla le espera la que se piensa es una representación de las horas, que rápidamente va a acogerla y cubrirla. Según el neoplatonismo del periodo laurenciano en Florencia, esta obra habría que interpretarla como la conversión de un cristiano a través del agua del bautismo. Se trata además de una Venus púdica, que se cubre sus partes con el cabello. Al fondo se ve un paisaje que se ha identificado, no por casualidad, con PortoVenere  (que traducido sería el Puerto de Venus). Cuando Botticelli hace esta obra ya había estado en Roma, de ahí que añada el pan de oro al cabello de la diosa así como la concha, la arena y las ramas de los árboles del fondo. Usa un tipo de témpera que se aplica en una capa fina de yeso, según los análisis esta capa era azulada, lo que le permite conseguir ese color del agua. Entre los “arrepentimientos” que se han descubierto del artista, Venus no tenía el pelo al viento y Céfiro no soplaba, pero Botticelli cambió de idea dándole mayor dinamismo.

Hemos dedicado un post entero a recordad la Conjura de los Pazzi contra Giuliano el Bello y Lorenzo el Magnífico. En la misma, Giuliano muere y Lorenzo no sólo se salva sino que además gana en popularidad haciéndose con todo el poder.  El Magnífico fue implacable ante sus oponentes y manda ahorcarlos a todos en las ventanas de Palazzo Viejo, además, encarga al propio Botticelli que los pinte ahorcados en las paredes de la Lonja dei Lanzi (Loggia dei lanzi). Obviamente esta obra no ha perdurado, pero nos hace entender la estrecha relación que tiene con la familia Medici en uno de sus momentos más importantes de la historia de Florencia.

La subida y la caída de Girolamo Savonarola

En 1488 aparece el fraile Girolamo Savonarola que viene de Ferrara y empieza su labor como predicador en San Marco. En principio no tendrá mucho éxito, pero hay que considerar que son los años de Lorenzo el Magnífico. En Florencia se daban muchas fiestas, libertad, arte y cultura neoplatónica por doquier. El poder de Lorenzo y su liderazgo no se discuten en aquellos años. Será un poco después en que el fraile Savonarola empiece a tener multitudes que van a escucharlo predicar.

En el periodo “Savonaroliano” Botticelli se verá muy influenciado por el fraile, algo que se aprecia ya en sus obras del periodo final. La Anunciación que os proponemos conserva el marco original del taller de Verrocchio, mientras que la pintura es de Botticelli. Aparece el arcángel Gabriel en el lado izquierdo y la virgen a la derecha. Es interesante el pavimento en barro cocido (algo muy típico toscano), que sirve al artista para mostrarnos la perspectiva lineal y conduce el ojo hacia el jardín de fuera. La ventana también ayuda a representar el fondo, aprovecha para mostrarnos un paisaje, que parece nórdico,  con un árbol de la vida. La virgen parece asustada, pero al mismo tiempo la postura parece que hace una especia de reverencia. El arcángel lleva lirios blancos, símbolo de la pureza. Sigue siendo protagonista en sus obras la línea, pero a diferencia del periodo laurenciano aquí no es más nerviosa y tortuosa, quizás tuviera algo que ver con lo que estaba sintiendo el artista en aquel momento.

Lorenzo el Magnífico sufre de gota al igual que sus antecesores, problema que le llevará a la muerte. En sus últimos años se convierte en una persona muy melancólica y se dedica cada vez más a la poesía. Muere joven en 1492 a la edad de 43 años, poco después de la muerte de su mujer. Será precisamente Savonarola, quien tanto lo había criticado, quien le de la extremaunción. El fraile había vuelto a la ciudad en 1490 y solo un año después ya es prior de San Marcos. Sus predicaciones critican cada vez más el poder, tanto de los Medici como del papado. En ese mismo año resulta la primera denuncia de Botticelli por sodomia, y luego será otra vez denunciado en 1502. En las dos ocasiones sale sin consecuencias penales, se decía que era una acusación falsa, puede ser que fuera un rival o una venganza. Sandro y su hermano Simone (quien además documenta todo en un diario) empiezan a seguir las predicaciones de Fra Savonarola. Los seguidores del Savonarola se llamaban piagnoni (llorones), algo que en español podría ser traducido como “capillitas”. El fraile consideraba muchos actos inmorales, condenaba los vicios, el lujo, la corrupción…etc. Botticelli se queda muy impactado sobre todo cuando critica a las familias que encargan obras paganas y consideradas inmorales. También el lado “popolano” de la familia Medici se hacen Savonarolianos.

En 1494 los Medici son expulsados de la ciudad. Se acusa al hijo del ya muerto Lorenzo el Magnífico, Piero el desafortunado, de haber permitido a los franceses de Carlos VIII de entrar en territorio toscano y de haberles regalado Livorno y Pisa. La familia no volverá a Florencia hasta 1512. Los franceses incluso ocupan la ciudad, pero Pier Capponi y Savonarola consiguen negociar la salida de Carlos VIII. Ahora en Florencia hay una auténtica República, pero en realidad Savonarola es el personaje más influyente que mueve los hilos. El fraile se crea un pequeño “ejército” de muchachos que van denunciando aquellas prácticas pecaminosas,  quitan joyas, destrozan peinados, rompen obras…Miles de personas siguen las predicaciones, el éxito es increíble. Probablemente nuestro Botticelli también lo siguiera. En el carnaval de 1497 Savonarola organiza una hoguera de las vanidades, en la misma se quemaron infinidad de objetos considerados pecaminosos, espejos, maquillajes, vestidos, instrumentos musicales…incluso nuestro Sandro quema obras suyas de tema mitológico. Las que se han conservado estaban fuera de la ciudad en la villa Medici de Castello.  Sin embargo, un año después será quemado el propio Fra Savonarola. No solo fue ahorcado como traidor sino también quemado como herético junto a sus compañeros. Ajusticiado por un doble juicio, el del papado y el de la República florentina. Quemaron sus restos para no hacer reliquias que los fanáticos pudieran adorar.

Últimos años y muerte

En 1504, aunque Vasari lo describe con muletas y enfermo, participa al comité creado para decidir en qué lugar debía ir el famoso David de Miguel Ángel. Entre muchos otros artistas importantes como los Pollaiuolo o incluso Leonardo, nuestro Sandro está entre los que votan por colocar el David delante de Palacio Viejo.

 

No tenemos noticias de Botticelli en sus últimos 5 años de vida. Vasari lo describe pobre, pero tampoco tenemos más pruebas. Está enterrado en la iglesia de Ognissanti, en la capilla de Alcantara junto al resto de su familia. Muere un día como hoy, 17 mayo de 1510.

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